El siglo XIX no sólo dio a Inglaterra y al mundo entero la máquina de vapor y el ferrocarril sino que alumbró a uno de los poetas más importantes de su literatura: William Wordsworth (1770-1850) que, junto con Samuel Taylor Coleridge serán los precursores del Romanticismo inglés. La rememoración y el poder evocador y a la vez evasivo de la naturaleza en comunión con el poeta serán sus constantes.
Sin más, os dejamos unos fragmentos de Ode: Intimations of Immortality (Himnos de la Inmortalidad).
What though the radiance with was once so
bright
Be now for ever taken from my sight,
Though nothing can bring back the hour
Of splendor in the grass, of glory in the flower;
We will grieve not, rather find
Strengh in what remains behind.
--------------------------------
Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los consoladores pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte,
y en los años, que traen consigo las ideas filosóficas [...]
Gracias al corazón humano, por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus alegrías y a sus temores
la flor más humilde, al florecer, puede inspirarme
ideas que, a menudo, se muestran demasiado profundas para las lágrimas.
El célebre director de cine Elia Kazan se inspiró en estos versos de Wordsworth para vertebrar uno de los clásicos imprescindibles del cine, Esplendor en la Hierba. A continuación, os dejamos los momentos del filme donde la actriz Natalie Wood recita estos versos y os invitamos a ver la película. Hemos elegido la versión original por razones obvias; si hay un doblaje que desmerece a una actriz es precisamente el de esta película (¿os imagináis que doblen a vuestro cantante favorito?).
Y la escena final, para dotar de significado toda la película y hacer honor a su nombre (no lo veáis si pensáis ver la película, aunque si habéis leído el poema intuiréis de qué manera puede ser el desenlace).
Robert Redford en su Río de la Vida también recurrirá a estos versos de Wordsworth.
Hoy es el aniversario de la muerte del genio surrealista Salvador Dalí (Figueras, 11 de mayo de 1904 - íbidem, 23 de enero 1989) y para recordarlo os dejamos una de sus obras más representativas, Persistencia de la memoria también conocida como "los relojes blandos". Son muchas las interpretaciones que se han hecho de esta obra e incluso se ha relacionado con la incipiente teoría del psicoanálisis formulada por Freud a finales del XIX aunque no será hasta bien entrado en nuevo siglo cuando Dalí, en su estancia en Londres, conozca a Freud (ya pintada la obra). El Surrealismo como vanguardia artística se basará en el manifiesto de André Bretón en el que se proclama la omnipotencia del sueño y la imaginación. Será el propio Dalí quien se refiera al uso del método crítico-paranoico ("un sistema espontáneo de conocimiento irracional basado en los fenómenos del delirio") como génesis de su obra pictórica. Lejos de los diversos análisis y estudios existentes acerca de "los relojes blandos" preferimos simplificar su significado e interpretarla como una alegoría de la subjetividad del tiempo y de la diferencia entre el tiempo que es medido por los relojes y el tiempo biológico. Al final la memoria de nuestras vivencias y recuerdos pervive por encima del tiempo, casi como una visión onírica, una ensoñación que se confunde con la memoria en aras de transformar la realidad y, asimismo, superarla.
Por eso si cruzan ustedes el Atlántico y van a Nueva York -cosa que no ocurre a menudo- no pierdan la oportunidad de visitar el MoMA y contemplar esta célebre obra del irrepetible Salvador Dalí.
"El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan" (Salvador Dalí)
A un día monótono otro
monótono, invariable sigue: Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.